¿Cien barrios porteños? Hay 48 oficiales y otros 48 con nombres informales
A los que están en los mapas, se suman otros como Once, Barrio Norte o Las
Cañitas. La gente los nombra, pero no integran la lista oficial. Nacen por
invención, costumbre o intereses comerciales.
Tal vez Alberto Castillo tenía razón cuando cantaba: en
Buenos Aires sí hay cien barrios. O al menos, muchos más de los 48 admitidos
oficialmente. A lo largo del tiempo, la inventiva popular y los intereses
comerciales han creado tantos nombres de barrios informales como oficiales. Hay
al menos 48 que no figuran en el mapa, incluyendo a algunos tan arraigados como
Once o Barrio Norte. El caso más extremo son las 13 zonas de Palermo, aquel
barrio donde Borges imaginó la fundación mítica de Buenos Aires.
Inicialmente, los barrios tomaron sus nombres de las parroquias: Montserrat,
San Nicolás, San Telmo... En 1972, la ordenanza 26.607 fijó los límites y
nombres de los barrios actuales, a los que años más tarde se les sumaron Puerto
Madero y Parque Chas. Pero, ¿con qué se identifican hoy los vecinos para
rebautizar partes de un barrio y crear otro?
Los edificios de trascendencia y sus actividades son una fuente de barrios no
oficiales. Congreso, repartido entre Balvanera, Montserrat y San Nicolás, es la
zona de la política, regida por el Congreso de la Nación. Tribunales,
en San Nicolás, es el territorio de los abogados, con epicentro en el Palacio
de Justicia. Y, Facultad es un área difusa entre Recoleta y Balvanera, cerca de
las facultades de Económicas, Odontología y Medicina de la UBA.
"Una mujer el otro día me preguntó si un plano de la
ciudad estaba bien, porque no figuraba el barrio de Congreso -cuenta el guía de
turismo Diego Zigiotto-. La gente llama por costumbre con ciertos nombres a barrios
o plazas. Como a Plaza Flores, que en realidad se llama Pueyrredón".
Otras veces, los nombres surgen de instituciones barriales con peso propio.
Como el Mercado de Abasto, hecho en 1929, que aunque ahora es un shopping sigue
dándole nombre a un barrio que se resiste a integrar Balvanera. El club River
le da su nombre al polígono entre Libertador, Monroe, Figueroa Alcorta y
Udaondo, en Belgrano. Y en Palermo, no Belgrano, La Imprenta es la zona donde
estaba la antigua imprenta del Jockey Club, Migueletes al 800.
Los nombres también surgen de colectividades afincadas en los barrios. El
sector de Belgrano C donde se asentaron taiwaneses, es el Barrio Chino, que ya
tiene un arco de ingreso casi terminado en Arribeños. Y ocho cuadras del Bajo
Flores forman el barrio coreano.
Otros "barrios" surgen de movidas inmobiliarias y comerciales. Los
bares de Retiro impusieron el Nuevo Bajo. Y las inmobiliarias fueron acusadas
de publicidad engañosa cuando quisieron llamar Palermo Queens al sector de
Villa Crespo entre Córdoba, Julián Alvarez, Corrientes y Thames.
Es que Palermo es reinventado con nuevos nombres continuamente. Palermo
Hollywood, cerca de los estudios de Canal 9 y América, está entre Dorrego y
Juan B. Justo. Palermo Soho, ubicado entre Juan B. Justo y Scalabrini Ortiz,
trasplanta en tierras criollas la denominación del barrio de Nueva York que
está al sur de la calle Houston (SoHo). Palermo Boulevard es un área de torres,
en Juan B. Justo, entre Guatemala y Gorritti. Y Palermo Alto se distribuye alrededor
del shopping.
"Los barrios nacen con un nombre porque forman parte de un contexto y una
historia. La gente cambia esos nombres, muchas veces por intereses comerciales.
Eso provoca una pérdida de identidad. Y lo terrible es que la gente no
reacciona. Llamar Palermo Soho a Palermo Viejo es no valorar lo propio y creer
que vale más porque tiene un nombre foráneo", opina el arquitecto José
María Peña.
Los nuevos nombres conviven con los de siempre: Palermo Viejo, Nuevo, Botánico,
Chico, Pacífico y Plaza Italia. Y con otros más recientes, como Las Cañitas,
donde en los 90 empezó una movida gourmet. Se llama así por el cañaveral que,
en 1900, había en los bajos del arroyo Maldonado.
Las actividades imperantes en ciertas zonas también dan identidad. Los alrededores
de la Plaza Guemes,
entre Mansilla, Soler, Bulnes y Julián Alvarez conforman Villa Freud o Palermo
Sensible, por su concentración de consultorios de psicólogos. Mientras, en el
barrio de San Nicolás está la
City bancaria o microcentro.
Incluso la ubicación geográfica creó nombres: Centro, Bajo Belgrano, Bajo
Flores. O Barrio Norte, un área entre Retiro, Recoleta y Palermo adonde se
mudaron los más pudientes para huir de la fiebre amarilla, en 1871.
Otros nacieron por sus parques o plazas: Parque Centenario, Primera Junta,
Plaza Italia o el Botánico le dan su nombre a sus alrededores. Mientras,
algunos sub-barrios surgen de la denominación de complejos de viviendas o casas
municipales, como Lugano I y II o Piedrabuena en Villa Lugano; los monoblocks
del barrio Nágera en Parque Avellaneda, o Butteler, Simón Bolívar, Emilio Mitre
y Cafferata en Parque Chacabuco.
Los trenes y sus estaciones también aportan identidad. Once, por la estación 11
de Septiembre. Belgrano R, por la estación de Echeverría y Freire, que era del
Ferrocarril a Rosario. Y Belgrano C alude a la estación de Juramento y Virrey
Vértiz, del Central Argentino. Pacífico, es la parte de Palermo cercana al
puente del San Martín, en Juan B. Justo y Santa Fe. No serán cien barrios, pero
casi.
En el Once se quieren separar de Balvanera
Aunque vive en Villa Crespo, Salomón Medina se siente parte
del barrio de Once, donde tiene un comercio de ropa de novia desde hace 57
años. Como miembro de la comisión directiva de la Cámara de Comerciantes Mayoristas
e Industriales asentada en el barrio (CADMIRA), él es uno de los impulsores de
la independencia de Once de Balvanera.
"Nuestra iniciativa ya cuenta con apoyo de cuatro bloques legislativos,
incluyendo al PRO y al Frente para la Victoria -asegura-. Como se trata de un proyecto
de doble lectura, va a tener que pasar por una audiencia pública".
Los límites de Once propuestos por los comerciantes son la avenida Córdoba,
Ayacucho, Perón, Larrea, Hipólito Yrigoyen, La Rioja-Ecuador, hasta
Córdoba.
"Los límites tienen algunas vueltas para dejar a la iglesia de Balvanera
dentro del barrio de Balvanera", explica Medina, que revela que dentro del
polígono hay alrededor de 3.200 comercios en la vía pública. "El barrio
está muy relacionado con la actividad judía, aunque con el tiempo también se
instalaron comerciantes japoneses, chinos y coreanos", comenta.
Medina dice que la esencia de Once es, justamente, su naturaleza comercial, aún
desde los tiempos en que la
Plaza Miserere era un matadero de vacas. "Para mí el
barrio es Once y no me identifico con Balvanera -insiste-. Por eso sería
importante que salga la ley convirtiéndolo en el barrio número 49 de la Ciudad".
Cada uno defiende su identidad
El nombre de las calles, plazas y barrios hace a la identidad
del lugar y de la gente que vive allí. Por eso estoy en contra de cambiarlo
cuando no es una decisión acompañada por la gente. Un buen ejemplo es el de la
avenida Scalabrini Ortiz, a la que todo el mundo sigue llamando Canning. En el
caso de los barrios, hay lugares emblemáticos como Parque Chas, que hoy en día
es un barrio oficial gracias a la lucha de sus vecinos para recuperar el nombre
con el que se lo conocía. Mientras, la gente sigue llamando Catalinas a la
parte de Retiro donde estaba el convento. En el otro extremo, usar nombres como
Palermo Soho, Hollywood o Queens es un intento comercial de las inmobiliarias
para posicionar algunas zonas como más caras. Hasta llegaron a ofrecer
propiedades en Chacarita como "Palermo Fúnebre". También hay una gran
confusión cuando se habla de casco histórico, porque para muchos el barrio de
Montserrat es San Telmo. En todo caso, cuando la gente conoce su barrio y el
origen de su nombre, lo reivindica y lo defiende. Los habitantes de siempre de
Palermo Viejo jamás van a aceptar que lo llamen Soho.
Fuente Diario Clarín
31-05-2009 |